Desde hace 15 años hemos vivido aquí, pero antes de eso yo era la mascota de mi amo Yoshi. Imitando sus movimientos desde mi jaula aprendí el secreto del arte ninja. Y cuando nos obligaron a venir a vivir a Nueva York, me encontré por desgracia por primera vez sin hogar. Vagando por las cloacas, comiendo lo que podía encontrar, hasta que un día descubrí un frasco de vidrio roto y cuatro pequeñas tortugas.
Los pequeños se arrastraban hacia un líquido que brillaba y un recipiente roto que estaba cerca. Los recogí a todos en un frasco vacío. Y cuando desperté al día siguiente, tuve una sorpresa: habían duplicado su tamaño. Yo también crecía, particularmente mi intelecto. Y quedé asombrado de lo inteligentes que parecían, pero eso no era nada comparado con lo que vendría después: una de ellas habló: “¡Pizza, pizza!”
Continuaron creciendo y empecé a entrenarlas, enseñando las habilidades que había aprendido con mi amo. Y poco después les puse nombres: Leonardo, Michelangelo, Donatello y Rafael.
Así empezaba la película que bebió directamente del éxito de la serie de televisión, los muñecos y el videojuego de la primera Nintendo de Las Tortugas Ninja. Un concepto muy loco que sin embargo pegó muy fuerte a finales de los ochenta y principios de los noventa. El resto es historia.
Quien más quien menos sabía que la primera encarnación de las tortugas provenía de las viñetas. De hecho, a quien le interesaba el tema sabía que el cómic no tenía mucho que ver con la adaptación televisiva que, a la postre, definiría la imagen mental de las tortugas en los niños de entonces. Pero nunca habían sido editadas en nuestro país estas primeras historias, hasta que la editorial ECC se decició a publicar la serie en lujosos tomos hace apenas dos años, en 2020.

¡COWABUNGA!
En 1984 los dos amigos Kevin Eastman (22) y Peter Laird (30) decidieron fundar el Estudio Mirage (era el comedor del segundo). Como primera obra se les ocurrió algo que les pareció gracioso y molón. Unas tortugas antropomórficas que fueran ninjas y que impartieran justicia en Nueva York: Las Tortugas Ninja. Ni más ni menos. Decidieron gastarse el poco dinero que tenían en publicar el primer número con una corta tirada, simplemente para ver qué tal. Y no se esperaban lo que pasaría después.
Hay una anécdota que quizás marcó el devenir de la obra: Laird había trabajado en prensa, y realizó un dossier de prensa que envió a muchos medios de comunicación. Es posible que esto ayudara a vender el primer número, y a partir de allí generar mayor interés.
La serie en sí contiene todo lo que “molaba” en aquella época. Por ejemplo, estaba muy de moda Frank Miller, que gustaba mucho de dibujas ninjas por doquier y aquí no le andan a la zaga. Las tortugas eran mucho más oscuras de lo que eran sus versiones animadas (y sospecho que mucho más fáciles de dibujar que los seres humanos para los dos incipientes artistas).
Un detalle curioso es que las vendas que llevan en los ojos no tenían colores. Al ser un cómic en blanco negro no tendría sentido (de hecho, en las portadas eran todas rojas). Solo se diferenciaban por el arma que llevaban y fueron poco a poco adoptando un caracter más marcado.

En este primer tomo podríamos definir a la narración y al guión como básicos y directos, mucho más punk que lo que se vió después. El dibujo, como insinuo antes, también era de unos principiantes, ¡era la primera obra que hacían! Además, tenían una manera de trabajar peculiar: ambos dibujaban todas las viñetas. Cuando uno empezaba, el otro la acababa, lo que en la industria no se había visto nunca. Sin embargo, el concepto tenía pegada, y reconocemos todos los elementos que encontraremos luego replicados en todos los rediseños posteriores: Splinter, Schreder, April, los cazarratones, los alienigenas, La furgoneta, Casey Jones, etc. La edición incluye comentarios de los creadores en cada número, lo cual es todavía más de agradecer en una obra seminal como esta.
En resumen, se nota que Kevin Eastman y Peter Laird disfrutaron poniendo todos los conceptos que les gustaban (hay incluso un clon de la cantina de Star Wars), y al mismo tiempo sufrieron cada página por su inexperiencia. La historia de un éxito instantáneo.
Pros
- Se observa la evolución en todos los aspectos de una obra que forma parte de la cultura popular
- La edición está muy cuidada
Contras
- Si no estás listo para ver obras amateur quizás no es tu cómic.
Recomendado para:
Si alguna vez te han gustado las tortugas, seguramente vas a disfrutar viendo el diamante en bruto que es esta obra, teniendo en cuenta que son unos cómics de unos chavales que no buscaban otra cosa que divertirse. A los más jóvenes seguramente a primera vista no les atraerá, pero los conceptos tan chulos de Las Tortugas Ninja les pueden atrapar como pasó con las generaciones anteriores
