Para hacer un cómic no es necesario saber dibujar bien. Pero sí saber expresarse gráficamente. Desde muy pequeños nos expresamos con dibujos y en la clase dotaremos de herramientas a los alumnos para que lo que expresen sea comprensible para el lector.
Teoría: La teoría se explicará de la forma más accesible posible, apoyándose en ejemplos que aportará el profesor.
Práctica: Diariamente asimilaremos los conceptos teóricos con ejercicios prácticos y amenos que ocuparán la mayor parte de la clase.
Comunicación: Se hará hincapié en qué quiere transmitir el alumno y cómo lo narra, todo en un ambiente colaborativo y distendido.
Material: A mediados de curso se pedirá un estuche de rotuladores punta fina para el entintado. El resto de materiales los aporta el profesor.
Dibujo: Cada alumno tendrá un seguimiento acorde con el estilo y el nivel que tenga, potenciando los que sean de su interés. El dibujo será uno de los hilos conductores en todas las sesiones.
Planificación
Introducción al cómic
¿Qué es un cómic?
La viñeta
El plan y la composición El orden de la página
Las onomatopeyas
Los globos de texto
Tipo de cómic (infantil, humorístico, de género…)
El guión, el personaje y su entorno
El personaje y sus arquetipos
La cara y las expresiones
Anatomía básica Perspectiva básica
Ambientación y entornos
Técnicas y materiales
Estilos de cómic (superhéroes, manga, novela gráfica…) Guión
El entintado
Nociones de tipografía La impresión
¿Por qué el cómic?
“No me gusta el cine”
No sé si mucha gente apoya esta afirmación. Puede no gustarte un tipo de cine, pero que no te guste ninguna película… difícil.
Entonces, ¿por qué he oído más de una vez “No me gustan los cómics” de gente que como mucho se habrá leído uno o ninguno?
El cómic es un medio artístico y de comunicación actualmente muy reconocido por sus adaptaciones cinematográficas… Pero, a la vez, tremendamente desconocido.
Reconozcámoslo, el llamado cómic, historieta o tebeo, nunca han tenido muy buena reputación en nuestro país. Nuestro contexto histórico, con dictadura de por medio, limitó al medio a focalizarse en lo claramente infantil o lo muy underground o contracultural.
Multitud de ensayos y teóricos han analizado como ha evolucionado la percepción del cómic en este país, pero la conclusión es que el término sigue arrastrando connotaciones no muy positivas. Por ello nos hemos abrazado al concepto “novela gráfica”, que parece que le da un caché diferente, cuando en mi opinión el medio es el mismo y es una nomenclatura bastante vacua. Aunque parece que cumple con su propósito: elevar la percepción de la calidad del medio a los lectores ajenos.
Todo ello es bastante ridículo. El cómic, como el cine o la literatura, es un canal artístico y comunicativo, que marca la “forma” y no el “contenido”. No se nos ocurriría decir que no nos gusta el cine porque no nos gustan las comedias románticas, o la literatura por que no nos gusta la poesía. El contenido de una obra no la marca la forma si no lo que autor quiera transmitir, y lo que el receptor perciba.
La forma tiene su importancia en el mensaje, no lo niego. Es posible que un canal marque mucho el contenido, como podríamos decir con el arte abstracto (o entras en el juego o no). Pero el cómic es precisamente un formato que destaca por ser muy accesible. Tan accesible que, como los niños lo adquieren al instante, parece que se tenga que valorar menos.
Tal como lo veo, el cómic es un medio muy completo que permite explorar muchos aspectos de la expresión artística. Inventarse una historias (escritura de guión), decidir los planos (storyboards), el dibujo tradicional (dibujo de figuras humanas), dibujo técnico (perspectivas), pintura (entintado y coloreado), tener un producto físico (impresión o exposición de la obra finalizada), todo forma parte de un proceso creativo muy rico.
Todos los aspectos mencionados arriba, y otros que seguro que me dejo, no tienen por qué ser exclusivos de la creación del cómic, si no que pueden ser utilizados en muchos actos cotidianos y profesionales.
Crear tus propios guiones permite ponerse en el lugar del otro, de los personajes en este caso, lo cual es bueno para la empatía.
¿Cuáles son elementos mínimos que tengo que poner sobre el papel para que mi historia se entienda tal como quiero? Con este tipo de preguntas, el niño ejercita conceptos como la concentración, la memorización, la observación, la creatividad y la imaginación, o habilidades como la esquematización y la expresión escrita.
Todo ello fomentando el hábito lector y sin olvidarnos de lo que permite a las niñas y niños asimilar todos estos conceptos: la diversión.