Hoy traigo a Arzak el Vigilante, obra póstuma de Moebius, uno de los grandes, si no el más grande, del cómic francés para adultos.
El Maestro
Jean Giraud, alias Moebius, es considerado el mejor ilustrador de la BD adulta de la historia. Su estilo trabajado y limpio a la vez, es muy reconocible, y sin embargo ha evolucionado a lo largo de su carrera.
Se le reconoce principalmente por ser uno de los fundadores de Les humanoïdes associés (Los humanoides asociados) que crearían la mítica revista Metal Hurlant (Heavy Metal). Aquí la imaginación de sus autores desplegó una variedad de historias nunca vistas hasta la fecha. La ciencia ficción se mezclaba con el western (cosa muy de moda ahora, por cierto), con unas historias crudas y existencialistas, a veces muy new age, a veces muy sombrías con violencia y cuerpos desnudos por doquier. No solo innovaron en el contenido, si no en el continente: eran unos grandiosos dibujantes capaces de crear mundos hasta la fecha imposibles de imaginar. Tomaron, en cierta forma, el relevo de Jack Kirby, actualizando algunos de sus conceptos y transgrediendo todo tipo de convencionalismo. Eran artistas sin el corsé habitual.

Moebius era, seguramente, el más talentoso y a la vez el más estructurado. De hecho, una de las grandes obras de este dibujante es Blueberry, del que hizo la friolera de 37 álbumes junto al guionista Jean-Michel Charlier, que nada tiene que ver con estas locuras de ciencia ficción. Tiene fama de ser uno de los mejores westerns de la historia, sobrio pero brillante.
A destacar también El Incal, que cubrió siete álbumes junto al best-seller Alejandro Jodorowsky.
Al final de su carrera ha hecho obras mas introspectivas como su Inside Moebius y esta inacabada Arzak el Vigilante.
Y de todo esto no me había leído nada, cero, niente. Sólo algunas de historias de Heavy Metal (y la película, claro). Una vergüenza. Hasta que he encontrado esta obra en la biblioteca. Así que empecemos a leer sus obras en el sentido inverso..
El Vigilante
Aquí Moebius recupera a un personaje que ya usó en la revista Heavy Metal y le da un mayor protagonismo. Es un llanero solitario, que a lomos de su extraño pelícano o pterodáctilo artificial, vigila las llanuras de un planeta desértico donde hay una guerra en ciernes. Los humanos han puesto precio a las cabezas de otra especie, y éstos no se van a quedar de brazos cruzados. Paralelamente, una nave humana se ve atacada por unos piratas espaciales. Este acto traerá consecuencias insospechadas.
Es claramente un álbum inicial, donde se ponen los mimbres de algo que desgraciadamente ya no veremos. Aunque se reconoce un simbiosis entre los más clásicos textos del western y la opera espacial. Se nota que domina estos géneros a la perfección. Una lástima.

El estilo de Moebius es muy reconocible y no pocos lo han intentado imitar en mayor o menor medida. Tiene la cualidad de ser muy realista con una infinidad de detalles y al mismo tiempo ser muy limpio, pulcro, muy deudor de la línea clara. Pocos combinan bien ambas características y Moebius ha sido el mejor en eso. Esto le ayuda a crear escenarios y trajes creíbles y a la vez extravagantes. El mundo del cine se dio cuenta de ello y le contrató para hacer una infinidad de diseños de naves, trajes y personajes para el sector audiovisual, destacando su colaboración para películas tan aclamadas como Alien, Abyss, Tron, la fallida Dune de Jodorowsky, El Quinto Elemento, Willow o la película de serie B Masters del Universo de la Cannon.
Como curiosidad, esta edición de Arzak el Vigilante está agotada y se vende a precios absurdos por internet, hasta 254 euros en Amazon… Así que seguramente la única manera de disfrutarlo será a través de la biblioteca.
Pros
- Disfrutar de un Moebius crepuscular pero con todo su talento intacto.
- La fusión de géneros que recuerda a otras sagas todavía muy vivas.
Contra
- La obra está inacabada, una verdadera lástima.
Recomendado para:
Cualquier lector a partir de 9-10 años. Es un lectura amena con un dibujo espectacular que tiene el problema de ser difícil de encontrar y estar inacabada. Solo podemos ya imaginar cómo pretendía Moebius acabar esta historia.
